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El portero y el ingeniero, dos hombres de bien
Mariano y Fernando vivían en la calle Goya de Madrid. El primero era el portero y socialista convencido. El segundo, ingeniero en la Compañia de Ferrocarriles y católico devoto. Pasaron la guerra ayudándose en la casa, hasta que Fernando fue detenido y enviado a una cheka. De alli sólo pudo rescatarle Mariano. Años más tarde, las tornas se cambiaron.
SU HISTORIA
Mariano siempre presumió de tener uno de los carnets más antiguos del Partido Socialista y un gran retrato de Pablo Iglesias en su pared. Tenía una cojera congénita que le impidió luchar en la Guerra Civil, asi que se dedicó a su segunda pasión: hacer bien su trabajo de portero. Se hizo responsable de la vida de sus inquilinos y organizó las bajadas el sotano-refugio cuando los bombardeos.
En algunos pisos se escondían y compartían penurias varias familias de refugiados, como en la de Fernando.
Había enviado a los suyos, excepto a su madre de 85 años, de vacaciones a principios de julio. La guerra le impidió reunirse con ellos, pero siguió acudiendo cada día, con corbata y sombrero, a su despacho de la Compañía de Ferrocarriles. Todos los demás ejecutivos habían huido y el sindicato ferroviario había tomado el mando, pero los obreros siempre le consultaban los problemas. Desaconsejó, por ejemplo, volar un puente estratégico porque podría perjudicar el contraataque del Ejercito Republicano. Los obreros solían hacerle caso y le protegían.
Pero un día, acudió a una misa clandestina y al salir fue detenido y enviado a un calabozo con negras perspectivas. [sigue]
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