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alejandro y pascuala, una casa-refugio para los dos bandos
[escuchar] [en la ser] Vivían en una gran casa en el monte, en la provincia de Zaragoza con sus ocho hijos. Eran humildes y buena gente, por eso cuando en plena guerra civil llegaban soldados de un bando u otro los acogían y les daban comida y cama para que se recuperaran. No importaba que fueran de izquierda o derechas, solo ayudarles. Y para su tranqulidad, mandaban a sus hijos a vigilar los alrededores, para evitar encuentros indeseados. Su nieta Isabel recuerda la historia con cariño.
La casa era conocida como "La barrera de Teresica", el mote que le pusieron los vecinos de la zona, y alli se sabía que Alejandro y Pascuala daban cobijo y alimento a cualquiera que lo necesitara, sin importar el bando para el que luchaban. La familia no tenía inclinaciones políticas y sólo quería ayudar. La zona estaba controlada por los nacionales, pero eso era casi lo de menos...
Cuando a la casa llegaban soldados de derechas, los hijos de Alejandro y Pascuala se desplegaban en el monte para avisar a los de izquierdas que no se acercaran por allí. Soltaban al perro pastor que tenían y que hacía las veces de "clave secreta": los republicanos sabían que ver el perro significaba que sus rivales estaban en la "barrera de Teresica" y que no debían ir. Cuando eran los de izquierda los que se reponían en la casa, los hijos de Alejandro y Pascuala vigilaban la zona y mediante silbidos avisaban si las tropas estaban cerca, para que los cobijados se escondieran o huyeran.
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